Yo puedo asfixiarte, reducirte a cero, hacer que no quieras sacarte el sombrero antes del milagro que algunos llaman vida.
De la misma forma que hago una revolución te hago un golpe de estado, de Fernet puedo ser un curda feliz o victima y victimario, de la manipulación yo puedo hacer le bien pero también maldades, de paso cañaso que no doy por dar, te quito posibilidades y yo acá re puesto, explicando que es esto de que los opuestos que están dentro nuestro si bien son opuestos, también son complementarios.
Para hacerme responsable de mis facultades asesinas sufro y muero.
Para reírme hasta el llanto cada tanto lloro hasta reírme a pleno.
Para mí que menos, más, mejor, peor, muy, tan, son trampas de la mente.
Para mi que clasifica lo inclasificable porque teme a la muerte.
Somos cielo y tierra, agua, fuego, tristeza, alegría, consuelo, franqueza, placer, agonía, soy sueño y desvelo, quilombo y armonía.
Si no pongo un freno a mi mente, no estoy en presente, mi cuerpo no siente, estoy como ausente, casi transparente, como quien dice demente.
Hasta cuando sin corazón por el qué dirán sobre nosotros según mi opinión vivir tras un pulgar no te deja ir tras algo profundo.
Antes el error cabe el perdón, desde la nada voy hacia el todo, del todo a la nada, del método al como y haciendo cambio al mundo.
A la circunstancia la boicotea el viento, a las importancias los miedos.