jueves, 29 de abril de 2010

Me gano el premio en CURSI.

El escenario estaba completamente vacío, solo yo y él, intentando recordar el texto de nuestras vidas, ninguno hablaba, todo era bache, la pena era que nadie nos podía leer el texto en ese momento, estabamos en escena, exponiendo cada uno sus sentimientos; pero nadie hablaba.
Se nos fueron las palabras de la boca, a pesar de haberlo hecho millones de veces en el espejo, haber repetido y buscado formas para decirlo. O quizás, las frases que nos mostrábamos eran ridículas y en escena quisimos hacerlo mejor; pero nadie hablaba.
Él me miraba y yo daba vuelta la cabeza, yo lo miraba y él daba vuelta la cabeza; cuando las miradas se encontraban, ambos ignorabamos ese encuentro y dábamos vuelta nuestras cabezas, era un juego de miradas que nunca terminaba, lo dos moríamos por ponerle fin; pero nadie hablaba.
La presión nos estaba matando, nuestro pecho estaba por reventar todo lo que le hicimos callar, era nuestra oportunidad, para lucirnos el uno al otro y disfrutar; pero nadie hablaba.
Harta de todo esto me senté en el piso deseando que se fuera, pero él no se fue, se sentó cerca mío y me miró, yo lo miré, ambos nos miramos, la mirada se mantuvo por un rato largo; pero nadie hablaba.
Él hacia ruido con sus pies en el piso, yo me sonaba los dedos, ambos nerviosisímos, era lo nuestro, después de haberlo ensayado, los dos queríamos hacerlo; pero nadie hablaba.
Le puse fin, lo miré y hablé, después de tanto silecio se escuchó una voz en escena.
Te amo -dije.
Yo también -respondió.
Yo estaba feliz, él también, ambos nos habíamos lucido, nos amábamos. Para nuestra sorpresa, todo seguía en silencio pero algo había cambiado, la tensión se había ido y aunque no lo pudiera creer.
Sí, él me había besado.


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