jueves, 6 de mayo de 2010

Amar y envejecer II

Ya no me encuentro preguntando sobre amor, por fin no hay nada que pretenda no saber. Entiendo que no hay relación, entre amar y envejecer.

Ya no me encuentro preguntando como dar, por fin comparto por el miedo de perder, el milagro de tus caricias llegando el amanecer.

Ya no me encuentro figurando en el verás, por fin no debo más que lo que va a venir. Pago los precios de tenerte, darte amor y ser feliz.

Ya no me puedo contestar un yo que sé, por fin entiendo que en tus redes yo caí.

Ya no me encuentro preguntándome por qué, por fin entiendo de una vez el porque sí.
Porque te vi, te deje entrar, cerré la puerta y te elegí.

Porque esos dos faroles pueden hacer, que si estoy fané. La pequeñas cosas se bañen del brillo de esa ternura que trasmitís cuando me miras.

Hoy puedo entender que te gusta el té, que odias el café. Que no queres rosas, Que a pesar del vértigo no hay altura que impida que me saque el disfraz.

Ya no le temo a ese cagón que habita en mi, ni a sus ataques torpes de furia precoz. Distingo excusa y resultado y hoy eligo estar con vos.

Tirando a matar, dándonos changüi, puro razonar, puro frenesí. Se escribe así nuestra historia: que funcione o no, que este bien o mal, vivirlo con vos para mí es la gloria.

Sin escatimar, sin darnos demás, sin acelerar, sin tirar pa' trás. Siempre es así nuestro asunto: le falta de acá, le sobra de allá, retocandolo pero siempre juntos.