viernes, 7 de mayo de 2010

Peor para el Sol.

¿Qué adelantas sabiendo mi nombre? Cada noche tengo uno distinto y siguiendo la voz del instinto, me lanzo a buscar. Imagino preciosa que un hombre, algo más, un amante discreto, que se atreva a perderme el respeto. ¿No quieres probar?
-Vivo justo detrás de la esquina, no me acuerdo si tengo marido. Si me quitas con arte el vestido, te invito el champagne. Le sortié al bartmán mil de propina, apuré la cerveza de un sorbo. Acertó quien el templo del morbo, le puso a este bar.

Peor para el Sol, que se mete a las 7 en la cuna del mar a roncar. Mientras un servidor, le levanta la falda a la Luna.

Al llegar al portal nos buscamos, como dos estudiantes en celo. Un piso antes del séptimo cielo, se abrió el asensor.Nos sirvió para el último gramo, el cristal de su foto de bodas. No falto ni en desfile de modas, de ropa interior.
En mi casa no hay nada prohibido pero no vallas a enamorarte, con el alba tendrás que marcharte para no volver. Olvidando que me has conocido, que una vez estuviste en mi cama. Hay caprichos de amor que una dama, no debe tener.

Es mejor, le pedí que te cayes, no me gusta invertir en quimeras. Me han traído hasta aquí tus caderas, no tu corazón. Y después, ¿para qué más detalles? Ya sabéis copas, risas, excesos. ¿Cómo van a caber tantos besos en una canción?
Volví al bar a la noche siguiente, a brindar con su silla vacía. Me pedí una cerveza bien fría y entonces, no sé. Si soñé o era suya la ardiente, voz que me iba diciendo al oído. Me moría de ganas querido, de verte otra vez.