miércoles, 5 de mayo de 2010

Subitamente abrí mis ojos y mire a mi alrededor.

Súbitamente abrí mis ojos y mire a mi alrededor. Me encontraba en una habitación aparentemente sin ventanas, digo aparentemente porque no podía divisar mucho más que la punta de mi nariz. Intenté pararme en vano porque caí nuevamente al suelo, pero al hacerlo, pude sentir el tacto entre la pared y mi espalda desnuda, un tacto aspero, como si las paredes fueran algún tipo de piedra. Pero lo dudaba, además cuando palpe el piso con mis manos, este parecía mucho mas suave, como un fino mármol pero completamente helado.
Con el pasar de los minutos, mis ojos se fueron acostumbrando a la poca luz y pude averiguar el material de las paredes, era como ladrillos, también pude mirar a mi alrededor y ver que, la habitación donde me encontraba estaba absolutamente vacía, solo 4 paredes y yo.
No sabía donde estaba y sin embargo, eso no me preocupaba. Estaba semi desnuda y sin embargo, no tenía frío. Estaba bien y no comprendía nada, sola en una habitación sin gente, sin problemas. Solo yo y mis pensamientos, estaba sola pero no me sentía sola. A veces uno puede ser su peor enemigo y otras su mejor amigo. Yo sentía que estaba feliz simplemente conmigo misma, tenía todo el tiempo del mundo para meditar lo que yo quisiera y eso estaba bien, se sentía más que bien.
Súbitamente abrí los ojos y mire a mi alrededor. Mi pieza, mi cama, mis paredes, mis sábanas, mi piso y la desdicha de saber que ya no estaba sola, que solo había sido un sueño, algo creado por mi subconsciente, mi imaginación. Y me sentí mal y llore, hasta que tuve que levantarme y vivir, mirar gente, mirar personas, hablarles a otras y yo no quería nada de eso, pero tuve que hacerlo deseando que fuera de noche y me acostara a dormir otra vez, en mis sueños nadie me molesta.