martes, 6 de julio de 2010

Candombe de Resaca.

¿Quién te ha visto y quién te ve? Piensa un chabón frente al espejo examinándose.
Se acaba de levantar, tiene el pelo amotinado y los ojos para tras. La resaca lo vigila desde la almohada vacía, mientras mete manotazos en el culo de la piba que acostada boca abajo, ni se entera esta dormida.
Adivina, adivinador. ¿Quién hizo quilombo anoche? ¿Quién prendió el televisor y perdió el control remoto? ¿Por qué hay tanto vidrio suelto, todo de color marrón? Y este olor a cenicero, ¿de dónde mierda salió?
Un candombe en la cabeza que no es para bailar, por más agua que le tira no le puede hacer sonar. Un tambor en las entrañas no para de repicar.
Media vuelva rápidito y la mano a la pared, va a escupir un real envido y es mejor tenerse en pie. Si le pifio al inodoro, después tienes que limpiar.
Ahora hay que encontrar la toalla, la que ayer dejo caer; la muy turra esta escondida bien abajo del bidet. Si hay un Dios es aspirina, si hay un Cristo es un café.
En la puerta esta la piba, está un poco mejor que él. Con sus dos tetas lo mira, no soy yo quien vos querés, no te quemes la cabeza por un poco de placer.
El chabón se queda solo pero mal acompañado, la resaca y la fisura le pellizcan el costado y el bardero ese del vidrio, no para hasta encabronarlo.
Tanta cara de boludo te estas pareciendo a mi, si no fueras un reflejo diría que estoy ahí. No te aguanto la mirada, no estoy para discutir.