lunes, 5 de julio de 2010

Vos otra vez.

¿Quién diría? Cuantos cambios puede haber en las supersticiones de una acción. ¿Dónde encontrar respuestas? Vendo mi alma por un poco de calor, porque actué mal y ahora me arrepiento. Por no confiar perdí todo lo que me correspondía, cifras de tristeza sin color.
Los días pasan, las semanas me atraviesan, los meses me superan. Todo se mueve tan rápido y tan lento y yo sigo siendo la misma tonta, sigo acá mirando mi reloj parado en el día que te conocí, que no supo comprender y que hasta a veces, siente tu respiración en su cuello como si siguieras acá.
¿Quién soy yo? ¿Quién sos vos? ¿Dónde estás? Acá estoy. Regalame una mirada, tu perfume pasando al lado de mi. Puedo verte, puedo sentirte y vos no haces nada y no lo vas a hacer.
Ya no sos mío y capaz nunca lo fuiste, me niego a pensar que nunca me quisiste, me quedo con mi sueños sola, otra vez. Es que la realidad duele tanto que prefiero volar a mi interior y quedarme ahí muy chiquitita, con lágrimas chorreando en mi mejillas, soñando, llorando, esperando, sintiendo pero disfrutando.
Pero me muero, una y otra vez muero cuando vuelvo, vuelvo en mi misma y miro a alrededor, miro los lugares donde solías estar, solías besarme, acariciarme, quererme y sufro, y lloro y me duele, me lastima, me mata. ¿Cuánto más esperar para que no duela más?
Volvé, ya sucumbí ante tu recuerdo germinal, ya me perdí en las memorias de lo que fue sonreír y sentirme llena, otra vez. Ya no te olvido, ya no lo intento. Adiós, me dijiste adiós y como lo sufrí y como lo sufro, pensame, sólo pensame. Mirame, rozame. Lo que sea, ya no aguanto más saber que nada va a volver a ser lo que era nunca más y que lo único que me queda por hacer es esto, porque no puedo hacer nada más.